domingo, 15 de julio de 2012

DEPRESIÓN Y DEPORTE


     El agitado ritmo de vida actual y los problemas inherentes al mismo, así como la cada vez menor interacción social, nos conduce a transtornos de tipo emocional y personal, que muchas veces somos incapaces de superar de forma satisfactoria. El stress que nos producen las actividades cotidianas, las relaciones de pareja poco gratificantes o los pequeños fracasos en nuestros planes, van acumulando un poso donde se forma la depresión.

     Al presentarse un cuadro depresivo, habitualmente quien lo padece suele ignorar los síntomas, relacionándolos con asuntos de menor importancia como el aburrimiento, el cansancio por el trabajo y una retahíla más de pretextos, que lo único que provocan, es que el proceso depresivo aumente en complejidad y sea más difícil controlarlo y finalmente superarlo.

     Una vez identificado el cuadro depresivo, prioritariamente en sus inicios, existen múltiples maneras de conseguir paliarlo. Una de ésas maneras, es la práctica intensa de actividades deportivas, en especial de aquellas que por sus particulares características, permitan un amplio desfogue de las emociones, así como una fuerte descarga de hormonas como adrenalina y endorfinas. La primera nos excitará y motivará físicamente, mientras la otra nos relajará y nos hará sentir cómodos y satisfechos.

     Los mejores deportes para conseguir ése chorro de adrenalina, son los de contacto físico, aquellos como el boxeo, el full-contact y las artes marciales como el kung-fu y el tae-kwon-do. El estrecho contacto con otro cuerpo, la sensación de competición en un entorno controlado y el factor riesgo asumido y comprendido, son unos motivadores idóneos para atacar las causas subyacentes de una depresión emocional.

     La sensación de notar el cuerpo en movimiento, esforzándose en conseguir hacer diana, la satisfacción de conseguir un buen golpe o una esquiva imposible, generan un altísimo nivel se confianza en la persona, alejándole de manera total de sus problemas e impulsándole a enfocar todo su potencial físico y anímico, en un objetivo que tiene al alcance de sus manos, piernas y cuerpo entero.

     Durante una sesión de entrenamiento, generamos una cantidad tremenda de adrenalina, el riego sanguíneo se hace más intenso, oxigenando hasta la última fibra de nuestros músculos, preparándolos para las contracciones que activarán el movimiento, que tensarán nuestos tendones y nos lanzarán hacia adelante. Si pudiese encontrar un símil, éste sería sin duda la práctica de una sesión intensa de sexo, cuyos efectos benéficos son por todos o casi todos, conocidos.

     Al terminar nuestro entrenamiento, sudorosos, con el aliento entrecortado y el ánimo por la nubes, empezamos a notar otro cambio en nuestra personalidad. Toda la vorágine corporal que nos invadía momentos antes, empieza a declinar suavemente para entrar en otra fase. Comenzamos a secretar endorfinas, a sentirnos satisfechos, a disfrutar con la sensación ligeramente dolorosa, de los golpes recibidos en el cuerpo, pero con el espíritu fortalecido.


     Al llegar a éste estadío, las motivaciones sociales, personales, laborales, etc., que nos llevaron al gimnasio a mover nuestro cuerpo y despejar nuestra mente, se han quedado en las baldosas del piso, arrastradas por el sudor y el esfuerzo. Éste round lo hemos ganado y debemos prepararnos para el siguiente. La continuidad que demos a nuestro entrenamiento, logrará que todo proceso depresivo vaya declinando, que se empequeñezca hasta el punto, que solamente sea una anécdota más en nuestro devenir por la vida.

¡VENGA, LEVANTA EL CULO DEL SOFÁ Y PONTE A ENTRENAR!
 
 
 
Modelo: STHELLA
 
Fotógrafo: LUIS KUNDER





sábado, 2 de junio de 2012

EL PARKOUR

     Conocido también como el arte del desplazamiento, es una disciplina acrobática nacida al calor de la una juventud inquieta, con pocas motivaciones sociales y colegiales, debido a la apatía de una sociedad quebrantada y dispersa. La modernidad que empuja a los chavales a la calle, lugar donde pasan la mayoría del tiempo, ha propiciado la aparición de fenómenos urbanos como el breakdance en los 80`s, el rap en los 90´s, así como el surgimiento de tribus urbanas de tipo, como los emos, punks, skaters y últimamente, el parkour.




     Dimensiones sociales aparte, el parkour como disciplina deportiva, es de las más completas que existen. Combina a la perfección, la gimnasia acrobática con el atletismo, con la musculación y el fitness. La serie de obstáculos que se presentan para su ejecución, son de lo más variopinto y con diferentes grados de dificultad. Pueden ser muros, vallas, rocas, puentes, paredes, cursos de agua y hasta árboles y andamios de obra.




     La preparación física requerida para la práctica del parkour, es muy exigente. No cualquiera vale para subir y bajar muros, saltar vallas y escalar rocas y paredes. Es necesario un gran porcentaje de fuerza y resistencia musculares, así como gran movilidad articular, flexibilidad y elasticidad. También es muy importante, una perfecta concentración mental, para evitar fallos que podrían conducir a graves lesiones musculares y óseas.




     Definitivamente, como entrenamiento físico es de los más completos que he visto. Incluso existe filmografía al respecto, donde el parkour aparece como eje vertebral de la trama. Películas como "Yamakasi" y "La vuelta de los Yamakasi", han contribuído a su popularización.




FOTOS: Exhibición de Parkour en Valladolid.
               Lugar: Museo Patio Herreriano.

sábado, 4 de febrero de 2012

EL MITO DEL SEXO DEBIL

     Uno de los mitos más infundados con respecto a las mujeres, es que no deben entrenar con pesas o practicar deportes de contacto. Nada más alejado de la realidad. El trabajo con pesas o cargas, no provoca en la anatomía femenina ninguna transformación monstruosa, ya que biológicamente es imposible cambiar las estructuras hormonales que rigen el funcionamiento de los sexos. Tampoco los deportes de contacto, como el boxeo y el full-contact, perjudican en nada a las mujeres, al contrario, contribuyen a mejorar su autoconfianza y aumentar la agilidad y destreza del cuerpo. Conozco chicas capaces de tumbar de un derechazo al más macarra del gimnasio.

     Un entrenamiento enfocado y adecuado a las características de cada chica, aporta unos beneficios a corto, mediano y largo plazo muy importantes. Tan importantes como la osteogénesis, es decir, la generación de nuevas células de hueso, lo que previene la aparición de la osteoporosis, fortalece ligamentos y articulaciones, previniendo lesiones. Además, aumenta el soporte de estructuras esenciales como la columna vertebral, lo que ayuda a mantener una postura erguida y fuerte, aún a edades avanzadas.



     Los beneficios más visibles y atractivos, se refieren al aumento de la masa magra, lo que eleva la tasa metabólica y conduce a una mayor pérdida de grasa corporal. El músculo es un tejido activo, que consume gran cantidad de calorías para mantenerse, evitando que la grasa se acumule y el sistema linfático se encuentre limpio, evitando la aparición de celulitis y otros transtornos circulatorios.



     Un cuerpo entrenado y en forma resulta atractivo, además de reflejar la salud y vitalidad de las personas, independientemente de la edad que se tenga. Así que, no hay excusas para no ir al gimnasio, al parque más cercano, incluso en nuestra propia casa y ponernos a entrenar y conseguir esa figura saludable que deseamos. A darse caña!

Saludos.
 
 
Modelo: Sthella
 
Fotógrafo: Luis Kunder



jueves, 2 de febrero de 2012

ENTRENAMIENTO DE BRAZOS PARA CHICAS

     El entrenamiento de brazos en las chicas, es muy importante dada la tendencia a la flaccidez en la parte posterior de los mismos, en la zona de los tríceps y el deltoides posterior. Aunque chicos y chicas tenemos los mismos músculos y en los mismos sitios, la mayor cantidad de testosterona de los hombres, promueve la hipertrofia sobre todo del torso y las extremidades superiores. Un buen entrenamiento de brazos, evitará que los brazos pierdan todo y firmeza. Empezaremos por los tríceps.
PICT0134_hdr_mode_1   P1010049_hdr_mode_2 El primer ejercicio, es la copa francesa. YO no le he puesto el nombre, así que no me miréis. De pie, sujetamos una mancuerna por sobre la cabeza, con la palma de la mano mirando hacia el frente. A continuación, flexionamos el codo hacia la parte de atrás de la cabeza, cuidando de no golpearnos, hasta que el codo se encuentre a 90 grados y sintamos como el tríceps se estira. Sostenemos un segundo la posición y enseguida volvemos a la posición de salida. Al bajar el peso lo hacemos lentamente mientras inspiramos y al subir los hacemos algo más rápido mientras exhalamos el aire. Las series se realizan alternadamente con cada brazo. Tres series de 15 repeticiones serán suficientes para mantener el tono muscular. El peso adecuado, será el que nos permita ejecutar todas las repeticiones con cierta comodidad.
P1010050_hdr_mode_2  P1010051_hdr_mode_2  El segundo ejercicio, es el press francés. Tumbados en una banca plana, sujetamos un par de mancuernas con un agarre neutro, con las palmas hacia adentro. A continuación flexionamos los codos, hasta que los pesos se encuentren a ambos lados de la cabeza y los codos se coloquen a 90 grados. Aquí debemos mantener el abdomen contraído, para que el cuerpo no pierda equilibrio sobre la banca. Al bajar lo hacemos lentamente mientras inspiramos. Sostenemos un segundo la posición, sintiendo el estiramiento de los tríceps, para a continuación subir a la posición de salida mientras exhalamos. Haremos también tres series de 10 repeticiones con el peso que nos permita realizar todas las repeticiones.
 
Seguiremos con los deltoides, esos músculos en forma de vela de barco, que conocemos genéricamente como hombros y que se sitúan en la parte superior del torso, al frente, al lado y atrás, envolviendo la articulación húmero-clavicular.
P1010041_hdr_mode_2  P1010042_hdr_mode_2   El primer ejercicio, es el press militar. En ésta ocasión, veremos la versión con mancuernas. Sentados en una banca y con la espalda apoyada en el respaldo, sujetaremos un par de mancuernas con un agarre frontal, con las palmas de las manos hacia adelante. La posición de salida es con los codos a 90 grados y los pesos a los lados de la cabeza. Inspiramos al mismo tiempo que empujamos las mancuernas hacia arriba, lentamente, para no perder equilibrio. Al llegar arriba, evitamos que las mancuernas se toquen para mantener la tensión sobre los deltoides. Bajamos lentamente los pesos al tiempo que exhalamos y volvemos a la posición de salida. Dos series de 12-15 repeticiones. De igual forma, buscaremos el peso que nos permita realizar todas las repeticiones con cierta comodidad.
P1010044_hdr_mode_2  P1010046_hdr_mode_2  El segundo ejercicio, son los vuelos o elevaciones laterales. De pie, sujetamos un par de mancuernas al frente de las caderas y un agarre neutro, pero sin apoyarlas en el abdomen. Ésta es la posición de salida. A continuación, inspiramos al tiempo que llevamos las mancuernas hacia los lados y hacia arriba, hasta llegar a una posición recta a la altura de los hombros. Sostenemos un segundo la posición, para después exhalar y bajar controladamente los pesos hasta la posición de salida. Dos series de 10 repeticiones, con un peso adecuado.
 
Seguimos con los bíceps, unos músculos con los que se identifican los “cachitas” del gimnasio, pero que en las chicas también cumplen una función muy importante, tanto estética como fisiológicamente, puesto que nos dan una idea de la tonicidad del brazo en general, al estar situados en la parte frontal del mismo y ser más visibles que deltoides y tríceps.
P1010053_hdr_mode_2  P1010054_hdr_mode_2  Sentados en una banca, sujetamos un par de mancuernas con un agarre supino, es decir, las palmas hacia adelante, los brazos colgando a ambos lados del cuerpo y la espalda recta. Inspiramos y flexionamos los codos hacia arriba, elevando los pesos hasta casi tocar los hombros, sintiendo como se tensan los bíceps. Sostenemos un segundo la posición y a continuación bajamos lentamente hasta la posición de salida, sin prisas, notando como los músculos se estiran. Tres series de 15 repeticiones, bastarán para mantener unos bíceps fuertes y bien tonificados.
Es importante recordar, que el peso que utilizaremos para todos los ejercicios, debe ser aquel que nos permita realizar todas las series y todas las repeticiones. Una vez que los músculos se vayan habituando al peso, habrá que aumentarlo de forma progresiva, hasta que lleguemos al límite que nuestros cuerpos soportan naturalmente. Siempre ejecutando los movimiento de manera lenta y controlada, sin balanceos ni trampas, que os conozco.
Acabamos el entrenamiento con un set completo de abdominales y estiramientos y 20 minutos de cardio en el equipo que deseemos.! Venga chicas, a daros caña!!
 
Modelo: Sthella
 
Fotógrafo: Luis Kunder